¿Cómo encontrar el talento profesional en la era de la inteligencia artificial?
Si todos los candidatos pueden presentar un CV perfecto con IA, ¿cómo sabemos quién es realmente bueno? Las empresas utilizan inteligencia artificial para cribar currículums, analizar candidaturas y agilizar entrevistas. Los profesionales, por su parte, recurren a ella para adaptar sus CV, redactar cartas de presentación y preparar pruebas de selección. En esta carrera por encontrar y demostrar talento, surge una pregunta: ¿estamos seleccionando a los mejores profesionales o a quienes mejor saben utilizar la IA para parecerlo?
La carrera por parecer el candidato perfecto
Una empresa publica una oferta de empleo y recibe cientos de currículums. Para gestionarlos, utiliza sistemas que identifican palabras clave, comparan experiencias y clasifican perfiles. Al otro lado, los candidatos utilizan IA para adaptar sus currículums a esa misma oferta y destacar las competencias que busca la empresa.
Ambas partes optimizan el proceso, pero el problema aparece cuando el objetivo deja de ser encontrar al mejor perfil y pasa a ser superar el filtro.
Un estudio presentado en la conferencia ACM de 2025, AI Self-preferencing in Algorithmic Hiring, encontró que los modelos de IA tienden a favorecer los currículums generados por ellos mismos cuando actúan como evaluadores. En simulaciones de procesos de selección, utilizar el mismo modelo que el sistema evaluador aumentaba entre un 23 % y un 60 % las probabilidades de pasar a la siguiente fase frente a candidatos igualmente cualificados con currículums redactados por personas.
La tendencia también se refleja en el comportamiento de los candidatos. Según una encuesta de Gartner publicada en 2025, el 39 % había utilizado IA durante su proceso de solicitud de empleo. Entre quienes la utilizaron, el 54 % la empleó para generar texto para su CV y el 50 % para sus cartas de presentación.
El resultado es una especie de competición por construir la candidatura que mejor responda a los criterios de un algoritmo, o sea, ¿hemos pasado a intentar demostrar a un robot lo buenos que somos?
Hay que cambiar la forma de evaluar el talento
Si los currículums y las pruebas pueden estar hechos por IA, las empresas necesitan incorporar nuevas formas de conocer a sus candidatos.
No basta con valorar una propuesta, hay que entender cómo se ha llegado a ella. Pedir que se justifiquen decisiones, plantear cambios inesperados en un caso práctico o preguntar qué alternativas se han descartado permite conocer el razonamiento que hay detrás del resultado.
También es importante recuperar el valor de las entrevistas como espacios de conversación, donde evaluar cómo una persona argumenta, se adapta, escucha y responde ante situaciones que no estaban previstas.
No se trata de eliminar la tecnología de los procesos de selección, sino de evitar que una clasificación automatizada determine por sí sola quién merece una oportunidad. De hecho, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial considera de alto riesgo los sistemas que clasifican, filtran o evalúan candidatos cuando influyen en las decisiones de contratación.
¿Y cómo puedes demostrar tu talento cuando buscas trabajo?
El reto también está en el lado de los candidatos. Utilizar IA para mejorar una candidatura no resta valor profesional, siempre que exista una capacidad real para respaldar lo que se presenta.
Por eso, un buen portfolio debería ir más allá de enseñar resultados. Explicar el contexto de un proyecto, qué problema había que resolver, qué decisiones se tomaron y cuál fue la aportación propia permite mostrar competencias que un documento generado automáticamente no puede acreditar por sí solo.
Lo mismo ocurre en una entrevista; saber defender una idea, explicar un proceso de trabajo o reconocer qué se podría mejorar demuestra conocimiento y criterio.
La clave no está en ocultar que se utiliza inteligencia artificial, sino en demostrar que se sabe trabajar con ella. En muchos sectores, dominar estas herramientas será una competencia más. Lo diferencial será saber cuándo utilizarlas, cómo cuestionar sus resultados y qué valor añadir al trabajo.
El talento no se encuentra con otro algoritmo
La inteligencia artificial puede ayudar a gestionar candidaturas, agilizar procesos y mejorar la búsqueda de perfiles. Pero si las empresas utilizan algoritmos para encontrar candidatos y los candidatos utilizan algoritmos para superar sus filtros, corremos el riesgo de acabar seleccionando a quienes mejor se adaptan a un patrón, no necesariamente a quienes más pueden aportar.
El verdadero reto está en cambiar qué evaluamos: pasar de valorar únicamente lo que una persona presenta a conocer cómo piensa, trabaja y resuelve problemas.
En un mercado laboral en el que cada vez es más fácil parecer el candidato perfecto, la ventaja estará en saber demostrar quién eres profesionalmente, más allá de lo que una máquina pueda escribir sobre ti.
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